Nuestra historia
No es una historia épica ni nada por el estilo. Es la historia de tres causas que se cruzaron en el momento justo y tuvieron la buena suerte de quedarse.
La línea de tiempo
Los capítulos que no caben en una línea
La pollada de San Miguel (2016)
La pollada donde Martin y Kenyi se conocieron era de esas donde no conoces a nadie pero terminas hablando con todos. Martin había ido porque un compañero de la universidad lo invitó. Kenyi había ido porque donde hay pollo, está Kenyi. Se encontraron en la cola de la cerveza y empezaron a hablar del partido del fin de semana.
La conversación duró tres cervezas. Descubrieron que vivían relativamente cerca, que tenían opiniones parecidas sobre el DT de la selección (malas) y que los dos tenían amigos que nunca querían salir. "Deberíamos juntarnos para ver el próximo partido", dijo Martin. "Ya pe", dijo Kenyi. Y a diferencia del 90% de esas promesas de pollada, esta se cumplió.
El chifa de Lince (2017)
Gabriel entró al grupo por la puerta del chifa. Un amigo en común lo trajo a una juntada y desde el minuto uno encajó. Hay gente que necesita tiempo para integrarse a un grupo — Gabriel no es de esa gente. Pidió su plato, opinó sobre la salsa, se rió del chiste correcto en el momento correcto, y para cuando llegó la cuenta ya estaba en el grupo de WhatsApp.
Lo curioso es que después de esa noche, los tres sentían que se conocían de antes. Martin dijo que era "química de grupo". Kenyi dijo que era "vibes". Gabriel dijo que simplemente tenían hambre al mismo tiempo, y que eso crea lazos. Probablemente los tres tenían razón.
Huaraz: el primer viaje (2018)
El viaje a Huaraz fue idea de Martin, como casi todo. Lo planificó durante un mes con un nivel de detalle que nadie pidió: horarios de bus, alternativas de hospedaje, costos estimados con tres escenarios posibles. Kenyi no leyó nada del plan y metió todo en una mochila a las 11 de la noche del día anterior. Gabriel revisó el plan, hizo tres correcciones importantes y las mandó al grupo sin comentario.
El viaje fue caótico y perfecto. Kenyi se quejó del frío cada hora pero fue el que más fotos sacó. Martin quiso seguir el itinerario al pie de la letra pero terminó improvisando después del primer día. Gabriel simplemente disfrutó, que es su superpoder. En la laguna de Llanganuco decidieron que viajar juntos era algo que tenían que repetir. Lo que no decidieron fue cómo sacar una foto grupal donde los tres salieran bien.
La cuarentena: el capítulo que nadie planeó (2020)
Cuando arrancó la cuarentena, nadie sabía cuánto iba a durar. Los paisas hicieron lo único que sabían hacer: hablar. Las videollamadas empezaron siendo de una hora y terminaron siendo de cuatro. A veces no había tema — simplemente estaban conectados mientras cada uno hacía sus cosas, como si estuvieran en la misma sala.
Kenyi descubrió que le gustaba cocinar. Lo que empezó como necesidad se convirtió en obsesión. Cada día mandaba fotos al grupo: primero un arroz con huevo (Martin aprobó), después un estofado (Gabriel dijo "no está mal"), y para agosto ya hacía lomo saltado con el wok bien caliente y todo. Martin intentó competir y quemó un sartén. Gabriel documentó todo con screenshots que guarda hasta hoy.
Fue un año raro para todos, pero los paisas salieron más unidos. Hay algo en compartir el encierro a distancia que fortalece las amistades. O al menos las de los grupos que sobreviven a las discusiones sobre recetas de cocina.
El nacimiento de lospaisa.com (2022)
La idea del dominio nació un viernes de ceviche. Martin estaba quejándose de su correo de Gmail cuando dijo "deberíamos tener nuestro propio dominio, con correos profesionales". Kenyi preguntó "¿profesionales para qué, si no trabajamos juntos?". Martin dijo "profesionales no, personales pero con estilo". Gabriel ya estaba buscando disponibilidad en su teléfono.
Lo que siguió fueron dos semanas de brainstorming caótico. Se descartaron 47 opciones. "trespatas.com" ya estaba tomado. "lomosaltadoclub.com" era muy largo. "grupopaisa.com" sonaba a empresa. Alguien sugirió "lospaisa.com" y hubo un silencio de tres segundos que en el grupo equivale a una ovación. Gabriel lo registró antes de que alguien cambiara de opinión.
Los primeros correos que se mandaron fueron entre ellos mismos, probando que funcionaran. Martin mandó un correo formal con asunto "Test de correo electrónico — dominio lospaisa.com". Kenyi respondió "funciona bro". Gabriel respondió "confirmado". Esa cadena de correos todavía existe.